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Crónica
15/06/2026
Con tanta pantalla y redes sociales que a veces parecen un campo de batalla, uno tiende a buscar refugio en lo seguro y simple. La televisión ya no acompaña como antes y los diarios digitales nos llenan de publicidad.
Y en medio de ese ruido, la radio sigue ahí, imbatible. Tiene esa magia única de dejarnos cocinar, manejar por la avenida o trabajar, mientras nos entrega la dosis justa de actualidad, una canción que nos cambia el ánimo. Son 103 años desde aquella primera transmisión en Chile, y no por nada sigue siendo el medio de comunicación más confiable.
Esta semana fue un nuevo aniversario, y es el momento perfecto para agradecer el espacio que siempre me han dado para compartir estas columnas y, sobre todo, para dar vida a ese proyecto tan querido que llamamos “Creerse el cuento”.
Me refiero a Radio Camila, de la ciudad de Los Ángeles en el Biobío, en el dial 98.3fm. El pasado 9 de junio cumplió un año más, una fecha que para los que habitan en el dial está grabada, porque conecta directamente con la historia y el cariño de la gente que la sintoniza en el día a día.
Hace 32 años, Radio Camila encendió los micrófonos por primera vez de la mano de su fundador, Don Julio Cerda Corral. Un visionario que eligió ese día no solo para lanzar la radio, sino para celebrar su propio cumpleaños. Radio que nombró en homenaje a su primera nieta mujer. Ese sello tan familiar, tan de verdad, es el que terminó por definir su identidad y traspasar la pauta técnica para convertirse en un medio que comunique y acompañe con música.
Hoy, sin duda todos buscamos la forma más rápida de informarnos, sin embargo muchas veces sin tiempo para validar si la información es verídica o no, por eso la radio es importante por su cercanía, por la calle, la presencia en los lugares de los eventos, su cercanía con municipalidades y redes de emergencia. Al final, el verdadero valor de la radio no está en las antenas ni en los equipos modernos, sino en la confianza ciega que se genera al otro lado del parlante.
La anterior opinión y reflexión es personal.
Autor: Máximo Martínez Campos