Regional
Crónica
03/02/2026
Un nuevo informe ciudadano advierte que los humedales urbanos y periurbanos de la Región del Biobío enfrentan una situación crítica, “agravada por los megaincendios forestales registrados durante el verano de 2026 y décadas de degradación ambiental acumulada”.
Así lo señala el IV Reporte de Humedales Urbanos del Biobío, elaborado por la Red de Humedales del Biobío (RHBB) a partir de los datos relevados por la participación ciudadana y análisis técnico especializado. El estudio analizó 96 registros levantados por la comunidad, de los cuales 79 fueron validados, permitiendo georreferenciar humedales en comunas como Coronel, Talcahuano, Hualpén, Concepción y San Pedro de la Paz, además de otras localidades de las provincias de Arauco y Biobío.
El informe evidencia que estos ecosistemas cumplen un rol clave en la regulación hídrica, mitigación de inundaciones, amortiguación térmica y protección frente a incendios, funciones que hoy se encuentran seriamente comprometidas.
Entre las principales amenazas detectadas destacan la contaminación y acumulación de residuos, presente en cerca del 90% de los casos reportados; la presión inmobiliaria y urbana; la intervención antrópica directa, como tránsito vehicular y presencia de ganado; la proliferación de especies exóticas invasoras; y los cambios en el régimen hídrico, incluyendo procesos de desecación total en algunos humedales.
El reporte advierte además una brecha significativa entre la protección legal y la gestión efectiva de estos ecosistemas. A pesar de la existencia de la Ley 21.202 sobre humedales urbanos, “el 94% de los humedales declarados carece de planes de manejo activos, lo que limita su conservación real y su capacidad de respuesta ante eventos extremos como incendios forestales”, indica el reporte.
Asimismo, uno de los hallazgos más relevantes es que cerca de un tercio de los humedales identificados se ubica en zonas de interfaz urbano-forestal, donde confluyen amenazas ambientales y sociales; esto particularmente en la zona del Gran Concepción.
En este contexto, el informe subraya que los humedales no solo son “víctimas de la crisis climática”, sino que pueden transformarse en infraestructura ecológica estratégica, actuando como cortafuegos naturales, reservorios de agua y filtros de contaminantes, si son adecuadamente protegidos y restaurados.
Frente a este escenario, el reporte propone avanzar hacia un “Escudo Azul-Verde”, una estrategia de resiliencia territorial que integre la restauración de humedales, la gestión de cuencas y la participación activa de comunidades, municipios, servicios públicos y academia. Entre las recomendaciones se incluye priorizar acciones antes de las lluvias otoñales de 2026, fortalecer la gobernanza regional y reconocer el rol central de las organizaciones socioambientales como guardianas de estos ecosistemas.
Al respecto, uno de los redactores del Reporte 2026, miembro de la RHBB y geógrafo, Jorge Troncoso Vera, indicó que entre las principales amenazas y preocupaciones se encuentran la poca información que se tiene de humedales rurales.
Otras de las principales problemáticas que se observan en base al análisis del Reporte desde la RHBB son “amenazas inmobiliarias, de relleno, contaminación, invisibilización, y ha habido un tema cultural también”. Según detalle Troncoso, no es hace algunos años que el concepto de “humedal”, comenzó a utilizarse de la manera correcta, “Pajonales, pantanos, son algunas de las formas en las que se observan estos territorios”, y a mirada del experto, estas visiones podrían llegar a ser peyorativas.
Por ejemplo, con el terremoto de 2010 “pudimos darnos cuenta de la verdadera función que cumple el humedal”, en ese momento se comenzó a revalorizar el territorio del Rocuant Andalién, humedal ícono de la costa del Biobío que prontamente pasaría a ser considerado humedal urbano.
Ante los datos, que el redactor y geógrafo considera de mayor relevancia, se encuentra que “el 94% de los humedales urbanos declarados no cuentan con un plan de manejo, y todos los Santuarios de la Naturaleza en el Gran Concepción, por lo menos, o los del Biobío, no tienen un plan de manejo. Algunos santuarios de la naturaleza cuentan con cincuenta años de antigüedad, o más de cincuenta años, así que, claro, tenemos ahí una preocupación latente que va de la mano con trabajar los planes de manejo, que se trabaje profesionalmente la administración de los espacios protegidos”.
En ese sentido, Troncoso aboga con que el trabajo del SBAP Biobío, pueda ir en línea con las preocupaciones que alza este Reporte 2026. Asimismo, desde la agrupación regional esperan que las próximas autoridades puedan observar esta problemática con un punto de vista de urgencia y así, en algún futuro postular incluso a convertirse en una “Ciudad Humedal” tal como lo es Valdivia luego de que el Comité Permanente de la Convención Ramsar le otorgara el reconocimiento internacional, reconociendo su larga trayectoria en conservación y respeto con sus humedales.
La mirada académica no podía falta y luego de leer en detalle el Reporte 2026, el académico y director del Centro EULA de la Universidad de Concepción, Dr. Ricardo Barra, profundizó en el análisis.
“Mientras más organismos de la sociedad se ocupen del tema por cierto es mucho mejor, el reporte está en sintonía con lo que la ciencia estima se debe hacer con estos importantes ecosistemas, reservas estratégicas de agua en tiempos de escasez hídrica y también de protección contra eventos como los incendios cuando estos ecosistemas están debidamente protegidos”, afirmó.
Y es que para el Dr. Barra la protección de los ecosistemas y la redacción del reporte da cuenta de la importancia del trabajo colaborativo y ciudadano para “la adecuada protección de estos ecosistemas”.
Sin embargo, indicó que “se requiere también del andamiaje institucional de apoyo, tanto público como privado, para que la protección de arriba hacia abajo, sea también efectiva”.
“Desde la academia hemos notado un cierto retraso en la implementación de medidas efectivas de protección, por lo que lo que plantea la red de humedales en sus medidas. Considero que las medidas propuestas son correctas, pero necesitan un plan de implementación urgente, para evitar más desgracias ante el invierno y las lluvias que se avecinan, como sistemas apropiados de retención de sedimentos, infraestructura que permita controlar las áreas de remoción en masa”, argumentó el Dr. Barra.
Esto porque, “como indica el reporte, la ciencia ciudadana, puede ser un aporte clave para evitar daños mayores a nuestros ecosistemas y a las personas. La intensificación de los efectos de estos desastres hace necesaria más que nunca antes la necesaria colaboración y el establecimiento de las necesarias confianzas para avanzar en el set de medidas propuestas por la red de humedales, que a nuestro juicio apuntan en la dirección correcta”, puntualizó.