Crónica
Social
01/02/2026
En Penco y Lirquén, después del fuego, quedó en silencio como si la vida se hubiera marchado de lugar. Y, a los días posteriores se cambió por el ruido de camiones con donaciones, voluntarios con guantes, y gente observadora, también los infaltables celulares grabando. No lo digo para amargar la ayuda, pero cuesta no preguntarse qué parte de esa solidaridad viene con necesidad de aplauso de algunas personas.
La verdad es que las redes funcionan como una vitrina, si no lo subes, parece que no existió. Hay gente y empresas que publican para contagiar, para mover a sus amigos, para que la empresa ponga más. El problema es cuando la tragedia se vuelve “contenido”, con logo bien puesto y música emotiva de fondo. Ahí la ayuda se empieza a parecer a una campaña, y el dolor ajeno termina, sin querer, metido en el negocio de los likes.
Mientras tanto, las familias no solo necesitan agua, colchones o techo. Necesitan que alguien se siente un rato a escucharles sin apuro. Necesitan contención, apoyo psicológico, que en la pega les den permiso, que el Estado y el Gobierno Regional respondan sin enredo, que los vecinos no afectados se hagan presentes más allá del primer fin de semana. A veces una conversación, un té en la cocina prestada, vale más que una foto.
¿Y cómo distinguir al solidario de corazón del que vino a figurar? No hay forma, pero uno se da cuenta con el tiempo, el que ayuda sin cámara suele volver, pregunta qué falta, no se saca selfies con las cajas. Y, ojo, en medio del caos también aparecen estafadores; por lo mismo conviene donar por canales conocidos. Y esperar a los altruistas, como las abejas y hormigas, que sobreponen sus necesidades por el bien común.
Me queda dando vueltas algo, todos en alguna medida queremos ser vistos y reconocidos. Pero quizá el desafío es otro, más callado, ayudar aunque nadie te aplauda, aunque no dé likes. Ojalá el Biobío se levante pronto, con casas y trabajo, pero también con cariño alrededor. Y que aprendamos, de una vez, a bajar el teléfono y subir la empatía.
La anterior opinión/reflexión es personal, si te gustó, like o repostea.
Autor: Máximo Martínez Campos