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26/12/2025
La clonación de mascotas, una idea que hasta hace pocos años parecía confinada a la ciencia ficción, ha empezado a tomar fuerza como un servicio real para dueños de animales alrededor del mundo.
A casi tres décadas del nacimiento de Dolly, la oveja —el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta— esta tecnología ha evolucionado y se ha convertido en una opción para replicar genéticamente perros, gatos y otros animales de compañía.
Empresas especializadas en Asia, Estados Unidos y Europa están ofreciendo cada vez más servicios de clonación animal a familias que buscan “una segunda oportunidad” con sus mascotas. Aunque originalmente la clonación de animales era un hito científico destinado a la investigación, el desarrollo tecnológico —sumado a la demanda de los dueños— ha transformado este avance en un producto comercial exclusivo.
Según expertos internacionales, el proceso que permitió la creación de Dolly en 1996, conocido como transferencia nuclear de células somáticas, sentó las bases para que ahora esta técnica pueda aplicarse a animales domésticos con relativa precisión genética.
Entorno global y debate ético
Aunque la tecnología continúa avanzando, la clonación de mascotas no está exenta de debates. Defensores de la práctica señalan que puede ayudar a quienes afrontan la pérdida de un animal querido, mientras que críticos plantean cuestiones éticas relacionadas con el bienestar animal y la comercialización de seres vivos.
A medida que más laboratorios ofrecen opciones de clonación y que casos de alto perfil circulan en medios internacionales, la conversación sobre los límites de la biotecnología y los valores de la sociedad hacia los animales de compañía sigue activa.