Crónica
Social
Salud
03/03/2025
Chile experimentará un crecimiento significativo en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los próximos años, con un 83 % de adultos viviendo con un índice de masa corporal (IMC) alto en 2025 y un 42 % padeciendo obesidad, según el World Obesity Atlas 2025.
El informe, elaborado por la Federación Mundial de Obesidad y basado en datos del Instituto de Métricas de Salud, la OMS y otros organismos internacionales, advierte de que para 2030 el país tendrá más de 14,06 millones de personas -de una población de 20 millones- con un IMC elevado, lo que incrementará el riesgo de enfermedades no transmisibles (ENT) como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
Además, el estudio muestra una tendencia creciente en la prevalencia del sobrepeso y la obesidad desde el año 2000, con proyecciones que indican un agravamiento del problema en la próxima década.
Entre los hombres, la cantidad de personas con IMC superior a 25 kg/m² pasará de 2,7 millones en 2010 a 3,6 millones en 2030, mientras que en las mujeres se elevará de 2,1 millones a 2,8 millones en el mismo período.
En términos de obesidad severa (IMC superior a 35 kg/m²), el número de afectados casi se multiplicará por tres en 20 años: en 2010 había 300.000 hombres y 770.000 de mujeres con esta condición, pero se espera que en 2030 la cifra ascienda a un millón de hombres y dos millones de mujeres.
En cuánto al impacto en la salud pública, el sobrepeso y la obesidad no solo aumentan el riesgo de enfermedades crónicas, sino que también generan un impacto considerable en la carga de morbilidad del sistema de salud chileno.
En 2021, un total de 3.572 muertes prematuras estuvieron vinculadas a un IMC elevado, mientras que se estimaron en 199.671 las personas con deterioro de la salud debido a enfermedades asociadas. Además, del 30 al 40 % de los adultos en Chile presentan niveles insuficientes de actividad física, lo que agrava aún más el problema.
Las principales afecciones relacionadas con la obesidad incluyen diabetes tipo 2, accidentes cerebrovasculares, enfermedades isquémicas del corazón y diversos tipos de cáncer.